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El 4 de marzo de 1978 se produjo el último debut de un club en un torneo metropolitano de la AFA. Ese día, Claypole, Defensa y Justicia, Argentino de Merlo, Deportivo Laferrere y San Miguel comenzaron su campaña oficial en el fútbol argentino y se convirtieron en los últimos equipos admitidos para jugar en la Primera División D. Cuatro décadas grondonistas tuvieron que pasar para que se volvieran a permitir las afiliaciones a la última categoría. A partir de la temporada 2017/2018, habrá un nuevo equipo de AFA.

16938845_1448085775204195_4957871728091661089_n_thumbEsa es la buena noticia. El acceso a los campeonatos profesionales ya no estará vedado. La mala es que el club que pondrá su escudo en el próximo certamen de la D lejos está de ser una institución tradicional o con una historia que la preceda. Real Pilar FC fue fundado con el único propósito de participar en la AFA y no tiene el apoyo popular de otros clubes que también desean ganarse ese lugar. Su ingreso tiene más que ver con su poderío político y económico que con la lucha de sus socios por cumplir un objetivo.

Los cinco equipos que ingresaron en 1978 habían sido fundados décadas antes. Pasaron a AFA ya como clubes asentados en sus comunidades, con una buena masa societaria y un trabajo colectivo detrás. Argentino de Merlo tenía 72 años; Claypole 55; San Miguel 56; Defensa y Justicia 43 y Laferrere 22. La historia de Real Pilar FC es diferente, porque hizo el camino inverso. Primero llegó a AFA, ahora buscará convertirse en un club.

El hombre detrás del proyecto es César Mansilla, fundador y presidente de la consultora Nueva Comunicación. Con una larga carrera en diversos medios de comunicación, Mansilla fue gerenciador de Fénix, club al que en 2004 trasladó al estadio Municipal Carlos Barraza, donde jugó hasta 2016. Hoy, Fénix hace de local en San Miguel. En tanto, el padrino político de la nueva institución pilarense es el actual intentente municipal, Nicolás Ducoté (Cambiemos), quien supo apoyar la candidatura al concejo deliberante de Sebastián Neuspiller, ídolo histórico de Fénix.

La relación de Mansilla con Fénix fue larga y terminó mal, como sucede casi siempre entre los benefactores circunstanciales y los clubes del ascenso. A pesar de que el equipo ascendió dos categorías y hoy juega en Primera B Metropolitana, el alejamiento de los capitales económicos sacudió al club social. Desde la comisión directiva afirman que debieron dejar de jugar en la localidad del norte de Buenos Aires por negativa de Mansilla, quien “tiene la concesión del estadio por diez años más”.

El Comité Ejecutivo aprobó la semana pasada la incorporación y afiliación provisoria de Real Pilar Fútbol Club asociación civil, que según la AFA llegó a esta instancia gracias al aval unánime de los clubes de la Liga Escobarense de Fútbol y de las ligas barriales e intercountries que tienen su actividad en el distrito. Ahora, solo resta que su afiliación se transforme en definitiva para que sea incluido en la próxima temporada de la D en lugar de Centro Español, que perderá la afiliación por un año.

El club ya tiene cuentas en las redes sociales Twitter y Facebook, en las que, entre otras cosas, le pide a los vecinos de Pilar que elijan el apodo. Algunos buscan aprovechar lo monárquico del nombre y elijen “los merengues de Pilar”.

Otro de los hombres fuertes del nuevo club es Eduardo Rossi, quien en una entrevista televisiva le agradeció a Daniel Angelici (“amigo” de César Mansilla, según sus palabras) y a Chiqui Tapia. Carlos Moya, Lucio Matteazzi, Alfredo Ventura, Néstor Berdote, Cristian López, Ricardo Caniglia, Cachito Rothschild, Orlando Bargaglio y Jorge Vázquez son algunos de los dirigentes.

Más allá del paso de Fénix como “inquilino”, el municipio de Pilar volverá a tener representación en AFA después de 37 años, ya que Atlético Pilar fue desafiliado en 1980. Ahora, solo resta que el nuevo club se gane el amor popular. Eso es lo más valioso.