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Dennis Bergkamp lleva la pelota cerca de la mitad de la cancha en Saint James’ Park, en posición de inside derecho, en una fría noche de marzo de 2002. Arsenal sale de una fase defensiva y se despliega para atacar. El holandés pasa el balón hacía la banda izquierda, para Robert Pires, y sigue su trayectoria en diagonal hacia el punto penal del área rival. Pirés recibe, engancha y se perfila para su pierna derecha. Bergkamp comienza a imaginar un gol. Cambia de marcha y levanta la mano. El francés ve al holandés, sabe que algo puede suceder, y mete el pase fuerte, entre líneas.

Más de medio millón de personas, en una encuesta de la BBC, votaron la definición que vino después como el mejor gol de la Premier League, desde su creación hace 25 años. La volea de Yeboah contra Wimbledon quedó segunda. La tijera de Rooney en el clásico de Manchester fue tercera.

“Yo quería el pase de Pires al pie, pero me quedó atrás”, escribió Bergkamp en su biografía. “Entonces pensé, necesito otra idea. Podría haber ido por el camino fácil, controlar la pelota y jugar para atrás. Pero sentía que el defensor se acercaba y la velocidad del balón me podía ayudar. Cuando estaba a diez metros tomé la decisión de darme vuelta”.

Bergkamp recibió con la izquierda, lejos de su cuerpo, y giró sobre su pierna diestra. La pelota paso al defensor Nikos Dabizas por la derecha, mientras el holandés se le escapaba por la izquierda. Jugador y balón se reencontrar a espaldas del central. Bergkamp ganó la posición y cuando volvió a tocar la pelota fue para ponerla contra un palo, ante la salida de Shay Given. El festejo fue frío como la definición. Como su autor, como su mente analítica y creativa. Por estas cosas, comenzaron a llamarlo el Arquitecto del espacio.

“La forma más rápida de alcanzar la pelota era ir por la izquierda en vez de la derecha. El gol se vio un poco especial o raro o lindo, pero para mí era la única opción, la más rápida. Y la definición era tratar de poner la pelota lo más lejos posible del arquero, para que no la alcance. Todo el movimiento fue, probablemente, imperfecto. Podría haber salido muy mal, pero esa vez funcionó”. Tanto que, 15 años después, seguimos maravillados por su imaginación.