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Esta historia son dos historias: la del partido más corto de la historia del fútbol argentino (¿mundial, quizá?) y la del árbitro que se salvó con lo justo de ser ahorcado por un grupo de hinchas enfurecidos, gracias a la intervención de unos soldados rosarinos.

Empecemos por el principio, en la 25ª fecha del campeonato de 1946, cuando el San Lorenzo puntero viajó a Rosario para enfrentar a Newell’s. Era un muy buen equipo del Ciclón, que tenía a los míticos Martino-Pontoni-Farro en su delantera y que terminaría siendo campeón del torneo.

El partido arrancó tranquilo para los de Boedo, que terminaron el primer tiempo ganando 2-0 gracias a los goles de René Pontoni y Oscar Silva. En el segundo tiempo, la Lepra llegó al empate gracias a dos tantos de Alfredo Ruzner.

gol NOB350Cuando faltaban dos minutos para terminar el partido, el árbitro Osvaldo Cossio le anuló un gol a Newell’s sin que se entendiera bien la razón. La historia cuenta que el puntero Ramón Moyano eludió al arquero Blazina y convirtió el 3-2, pero el juez anuló el tanto por un presunto offside de un compañero. Mientras los jugadores rojinegros todavía protestaban, San Lorenzo sacó una contra que terminó en gol. El tanto en contra del defensor Nieres, tras un centro de Imbellone, decretó el 3-2 a favor del Cuervo y –con un minuto por jugarse- desató la ira de la hinchada local.

Los hinchas entraron al campo de juego y embistieron contra los jugadores visitantes. Pontoni, Basso y Vanzini fueron agredidos, incluso hay publicaciones que aseguran que éste último “recibió un sillazo en la espalda”.

Aquí la historia: “Ya en el vestuario, el referí Cossio observó que había gente entrando para agredirlo y buscó una salida: encontró un agujero en el alambre que le permitió escapar hacia el Parque Independencia. Corriendo con la poca fuerza que le quedaba, se tiró encima de un auto que pasaba. No obstante, el vehículo se detuvo y Cossio cayó al piso. En ese momento soportó un terrible remolino de patadas y golpes de todo tipo; un hincha sacó un cinturón y lo ató a la rama de un árbol, mientras otros lo ayudaron a levantarlo, con el propósito de colgarlo en una horca improvisada. Cuando el final de Cossio se acercaba, aparecieron tres soldados y lo salvaron”.

incidentes350“Más tarde, en el hospital Britanico de Rosario se constató que el árbitro había sufrido un fuerte golpe en la cabeza con lesión en el hueso temporal derecho, heridas cortantes en brazos, piernas y rostro, además de una conmoción cerebral. Sin embargo, la furia de los hinchas rosarinos no se detuvo. Rodearon el nosocomio con el fin de volver a la carga por Cossio. Entonces, los mismos soldados que le salvaron la vida debieron cargarlo en un auto, esconderlo en su baúl y trasladarlo hacia San Nicolás. Desde allí, finalmente escapó hacia Buenos Aires”.

Todo el entrecomillado corresponde al diario El Norte de San Nicolás, ciudad que se siente un poco parte de la anécdota.

Y acá comienza la segunda fábula increíble: la del partido más corto de la historia de la Primera División. Exactamente 70 segundos, divididos en dos tiempos de 35, con cambio de lado y todo. En rigor, un partido de la Liga Sub 21 del Chaco  Citamos, ahora, al diario La Capital.

“Según el informe arbitral el encuentro fue suspendido a los 88 minutos 50 segundos, por lo cual la AFA en una medida totalmente absurda, decidió jugar los 70 segundos que restaban en la cancha de Ferro el 11/11/46, puesto que el día anterior Newell´s jugó  ante Vélez en condición de visitante y pasó la noche en Buenos Aires para completar aquel cotejo ante San Lorenzo”. Nobleza obliga: la revista El Gráfico que se publicó el 15 de noviembre de ese año no deja constancia de ese mini partido.

El comentario textual de La Capital de aquel pequeño encuentro fue el siguiente: “Puesta la pelota en movimiento por Aballay, amagó San Lorenzo un avance que no tuvo éxito y enseguida la pitada del árbitro puso fin al primer periodo de 35 segundos. Tocó a Rafael López de Newell´s reanudar la lucha, y la etapa final tuvo el mismo epílogo que el tiempo anterior, ya que llegados los delanteros a las proximidades del área chica finalizó el encuentro”.

En Newell’s, al menos, llegó a debutar un jugador.

El árbitro, en ese segundo partido, no fue Osvaldo Cossio.