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“Con el fútbol los refugiados olvidan sus problemas por un rato”, declaró hace un tiempo Gerald Asamoah, quien vivió en carne propia algunas de esas terribles dificultades que hoy aquejan a la mayoría de la población siria. El ex delantero de la Selección alemana llegó a Europa como un refugiado y hoy trabaja para hacer un poco mejor la vida de aquellos que tuvieron que abandonar su tierra natal como única salida para sobrevivir. En esa lucha, cada mínima acción cuenta. Por eso, la iniciativa de nuestros amigos de Copa 90 es tan importante.

Este sábado 10 de septiembre en la localidad de Grande-Synthe, distrito de Dunkerque, sur de Francia, se llevará a cabo la Liberté Cup, un torneo de fútbol amateur cuyo principal objetivo es enviar un mensaje de solidaridad para cambiar la imagen de los refugiados que han formado los medios de comunicación a lo largo de los últimos años. Es decir, no se juntará dinero ni se hará caridad. La idea es que todos juntos jueguen un rato a la pelota. Así de simple y así de fuerte.

Habrá equipos de toda Europa y todos contarán con al menos un refugiado en su plantel. “En la cancha, somos todos iguales”, es una de las premisas. Siete futbolistas por conjunto y una meta que va mucho más allá de los resultados deportivos.

Liberté Cup

“Entre todos buscarán un mensaje solidario, tratando de cambiar la forma en la que los refugiados son vistos por los medios de comunicación. De modo que ese mensaje sea más efectivo, los propios refugiados tomarán parte en el torneo formando diferentes equipos y con el objetivo de demostrar que sobre el terreno de juego somos todos iguales”, explicaron los organizadores, quienes le dan la misma importancia a todos aquellos que difundan o que participen del evento como hinchas que a los jugadores.

Por supuesto, no es el primer campeonato de este tipo. Hace algunos meses, en Sao Paulo se llevó a cabo la “Cup of Refugees”, un certamen organizado por refugiados que residen en Brasil. Togo, Angola, Congo, Siria y Burkina Faso, entre otros países, estuvieron representados en este torneo, que duró dos semanas y se llevó a cabo a pocos metros del estadio donde Argentina venció a Holanda en las semifinales de la última Copa del Mundo.

El propósito de la Liberté Cup va más allá. Tiene que ver con cómo es mostrada este problemática en los medios y luchar contra la discriminación. “El fútbol no tiene fronteras, juguemos”, reza el slogan de la Copa. Y Un Caño se suma a la iniciativa, porque el fútbol no es más que un instrumento de unión de los pueblos.

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