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El fin de semana la noticia se extendió de portal en portal como una epidemia. “Lars Elstrup, campeón de Europa con Dinamarca en 1992, ha vuelto a desnudarse en público provocando esta vez un pequeño escándalo en el marco del partido de Liga entre Randers y Silkeborg disputado este viernes”, dijo uno de ellos.

También contaron que Lars hizo varias poses de yoga, la más destacada fue el pino, con su cabeza en el círculo central, y que luego unos tipos de seguridad lo sacaron de la cancha sin que ofrezca resistencia. Lo central, igual, era la foto y la línea argumental: Loco excampeón, gloria danesa reciente, reincide en su escandaloso nudismo público.

La breve contextualización abarcó algo de su carrera como futbolista, su paso por un par de sectas, muchos confundieron su nombre espiritual con el de su comunidad, y enumeraron varios escándalos públicos que la sociedad danesa conoce desde hace un cuarto de siglo pero que nosotros nunca habíamos escuchado antes.

Lo que no hizo nadie, aún, es escuchar a Lars Elstrup contar su propia historia.

 

ANGST
“Dejé el fútbol en el verano del 93 porque estaba angustiado. Tenía miedo de jugar, de manejar, de todo”, confiesa Lars. Entonces se cumplía un año del sorpresivo triunfo danés en la Euro, del que Elstrup fue una inesperada figura. Ingresó en dos partidos con la Diez en la espalda. Contra Francia hizo el gol del triunfo y de la clasificación a semifinales. Ante Holanda entró por Laudrup y marcó un penal en la definición. Todavía con los nervios de punta, la final la vio desde el banco de suplentes esquivando la mirada de su DT para evitar que se le ocurriera hacerlo jugar.

Esa angustia lo había acompañado toda su carrera. Debutó en 1982 en el estadio donde ahora apareció desnudo. Muy joven llegó a Brondby, uno de los grandes del país, y en un par de meses lo vendieron, como gran promesa, a Feyenoord. Fue todo un fiasco. “Fueron dos años de miseria, yo era una persona insegura”, recuerda. En 1988 volvió a Dinamarca y se sumó al modesto Odense Boldklub. Fue goleador del campeón y se ganó un lugar en la Selección. “Estuve 14 meses ahí, fueron los mejores de mi carrera”, admite.

“El propósito era mostrar que todos estamos desnudos, ya sea físicamente o mentalmente. No hay nada que temer, nada que ocultar. Jesús fue crucificado sólo con un taparrabos”.

Su resurgir goleador lo llevó a Inglaterra. Luton Town hizo la compra más cara de su historia y pagó casi un millón de libras por su pase. Tras una primera temporada floja, sumó 18 goles en la 90-91 y mantuvo al equipo en Primera. Le empezaron a decir El mago danés, pero la angustia no se iba. Lars forzó una pelea por dinero con la directiva y volvió a Odense, por mucho menos de lo que lo habían vendido. Cuando terminó la temporada, a mediados del 92, Luton había descendido y Elstrup era campeón de Europa. Un cambio exitoso pensarían algunos, aterrador sintió Lars, que había comenzado a frecuentar guías espirituales en Inglaterra y luego en Dinamarca.

“Yo sufría de ansiedad, temía hacerme daño”, cuenta. Elstrup llegó a lastimarse para dejar de jugar. “Recuerdo dos incidentes: uno contra Arsenal en Odense, sabía que no podía llegar a una pelota en profundidad pero fui igual. Me golpeé y me sacaron semiconsciente de la cancha. El segundo ocurrió en un entrenamiento con la Selección, tenía una molestia en la ingle pero no me detuve, iba a patear los córners para hacer peor la lesión”.

Screen Shot 2016-09-01 at 12.15.29 AMEn su mente esa compleja situación que atravesaba era bastante simple de resolver. “Tenía miedo por mi vida, como un niño. El miedo llegó con mi carrera como jugador. La única solución era alejarse del fútbol para ser feliz. Pero no lo hice, estaba bajo contrato. Recién dejé a los 30 años”. En febrero de 1993, en Mar del Plata, jugó la Copa Artemio Franchi, que Argentina le ganó por penales a Dinamarca. Elstrup fue titular junto a Laudrup en la delantera. A mitad de año, cuando se terminó su vínculo con Odense, Lars se despidió de su novia, de su familia y desapareció.

EL CAMINO DE DARANDO
La prensa británica lo redescubrió en el 2000. The Telegraph contó su historia con todos los giros que el sensacionalismo le permitía: Futbolista danés sucumbe a la presión de ser una estrella deportiva, se une a la secta Ganso Salvaje y desaparece durante siete años. Regresa e intenta volver al fútbol pero es rechazado.

“Después del fútbol ​​tuve que buscar algo nuevo”, cuenta Lars. “Fui a un curso de autodesarrollo durante tres meses y terminó en un colectivo espiritual que se instaló en Odense”. El grupo se llamó Sangha y era una rama de la Wild Goose Company, una agrupación a la que la prensa definió como anarco-budista, creada por el gurú británico Michael Barnett. Elstrup dijo que Barnett era su maestro: “Meditamos varias veces al día. No necesito a nadie más fuera de este lugar”. El propio Barnett le dio su nombre espiritual. “Es Darando, significa: ‘río que fluye hacia el mar’. El simbolismo es que se reduce pero para expandirse”. Encerrarse y estallar, una buena definición de su vida.

Elstrup encontró en ese lugar la paz que buscaba. Al menos, por un rato. “Siento que me valoran por lo que realmente soy. Me entienden mejor que yo”, dijo entonces. Con el tiempo, agregó: “En Sangha había personas que me escuchaban. Me podían ayudar a salir de la crisis y a entenderme. Aprendí a organizar mi vida física y mental”. Poco después, Darando y otros miembros crearon su propio lugar de meditación cerca de Odense, también en Funen, la isla jardín en la que los daneses vacacionan y las comunidades espirituales proliferan. La continuidad de Sangha se llamó Corazón del Sol y todavía existe. Se definen como “una comuna terapéutica y espiritual”, pero otros dicen que se trata de una secta basada en el trabajo compulsivo de sus cerca de 50 integrantes.

Los danés volvieron a saber de Elstrup un año después de su retiro. Un documental de la TV mostró su nueva vida espiritual. Verlo danzar en trance hipnótico es la imagen más recordada. “Mostré mi verdadero yo. El baile me fortaleció”, dice Lars. La difusión del programa dio notoriedad a la comunidad. Los tabloides amarillos lanzaron todo tipo de historias sobre abuso de drogas y sexo grupal. Elstrup lo negó siempre aunque admite que su espiritualidad no lo convirtió en un asceta. Da entrevistas fumando y disfruta de un trago cuando corresponde.

“Su vida después del fútbol parece como un largo intento de manejar el miedo”, escribió un periodista danés.

Lars estuvo en la comunidad hasta el 2000. Los últimos dos años los pasó encerrado en su cuarto. “Sólo salía a la calle de noche, cuando no veía nadie”, recuerda. En esa etapa comenzó con los intentos de suicidio. “Estaba listo para cortarme las venas, pero no pude. Pensé que podía viajar a Estados Unidos, comprar un arma y conseguir que alguien me dispare. Pero no me atrevo a volar, así que no lo hice”, cuenta. También intentó colgarse. “Ya no quería vivir más, no tenía nada por qué vivir”. Puso una cuerda en el techo, pero tampoco no se animó. Igual, guardó la soga.

Para salir de ese cuadro depresivo, uno más, decidió alejarse de Corazón del Sol. “No podía encontrar la libertad que quería y tuve que irme”, recuerda. Se consiguió un departamento en Vissenbjerg y se fue a vivir en soledad. Apenas se alimentaba una vez por día. Intentó volver a ser feliz con el fútbol. Lars, ya con 36 años, se entrenó diez días con el equipo de Odense. “Pienso que puedo jugar para Dinamarca de nuevo”, dicen que dijo. El regreso no se concretó. Discutió por dinero y se fue. Según The Telegraph, Lars afirmó: “Apuré mi regreso. Mi cuerpo no podía seguir mis pensamientos y me lesioné. Ahora me estoy curando respirando más profundo. Cuando respirás profundo conocés partes de vos que son difíciles de enfrentar”.

Screen Shot 2016-09-01 at 12.16.46 AMCON GANAS DE SALVAR AL MUNDO
Sin fútbol y sin comunidad espiritual, Lars se transformó él mismo en un gurú y se propuso llevar su mensaje a la humanidad. A mediados de 2000, The Guardian contó que lo habían arrestado “por abofetear a un chico mientras mostraba su cuerpo por dinero en un Shopping de Odense”, por gritar y por pelear con un policía. luego habría dicho que debió “pegarle más fuerte” al niño que lo había burlado. “La cárcel fue una buena experiencia”, reflexionó más tarde. Fue apenas una de las varias veces que lo detuvieron, este siglo, por algún escándalo en la vía pública.

Luego, el diario detalló que Elstrup estaba dentro de un círculo, formado por una soga azul, “sacudiendo su pene a los transeúntes”. Terminaron de decorar el relato asegurando que la secta lo expulsó por el incidente y por amenazar a uno de sus líderes. Además, se quedaron con su mascota Devi, un perro salchicha. “Estoy listo para ir a la Corte Europea de Derechos Humanos para recuperarlo”, habría declarado.

“Disfruto de mi vida, de mi libertad. Es como tener un año sabático eterno, como cuando los jóvenes se van de mochileros. Como anhelaba en 1993”.

Lars recuerda las cosas de un modo menos dramático: “Había estado en la India y visité a un maestro espiritual. Con sus palabras sentí que podría salvar al mundo”. Así comenzaron sus “happenings”, por decirle de algún modo, como el del otro día. “Lo hago para provocar a la gente. Me gusta ver sus reacciones. Algunos pueden tomar mi mensaje como agresivo y otros como una oferta sexual. Estoy muy atento a sus reacciones y adoro que me reconozcan”, explicó alguna vez según la prensa inglesa.

Screen Shot 2016-09-01 at 12.17.12 AMEn cada una de esas intervenciones Elstrup intentaba discutir un concepto. “En Odense me quedé parado con una cuerda azul alrededor de mí para simbolizar que estaba limitado en mi estado mental. Si quería aprender más o romper el marco era yo el que tenía que salir de ahí”, explica. Algo similar hizo en la peatonal de Copenhague: “Había puesto una camisa con dinero. El objetivo era ver si alguien agarraba la plata, pero la mayoría lo vio como que yo estaba pidiendo y dejaban monedas. Uno tomó el dinero, así que le sonreí. Tuvimos un buen contacto”. Las fotos lo muestran, también, haciéndole “fuck you” a los que pasaban, pero Lars no habla de eso.

Donde si admite haber planteado la cuestión de la desnudez es en Trafalgar Square. Ese 2001, además, aparecieron en Dinamarca fotos suyas travestido. La prensa inglesa afirma que ese día fue arrestado por defecar en la vía pública, algo que los medios danés no le plantean en ninguna entrevista. “En Londres estaba sentado con las piernas cruzadas, en calzoncillos, con las manos sobre los genitales, para que piensen que estaba desnudo -cuenta Lars-. El propósito era mostrar que todos estamos desnudos, ya sea físicamente o mentalmente. No hay nada que temer, nada que ocultar. Jesús fue crucificado sólo con un taparrabos”.

La reacción del público nunca fue la que Elstrup esperaba. “Tenía la esperanza de que mis eventos tuvieron un efecto positivo”, lamenta. Lars volvió a encerrarse en su casa y en si mismo. Pasó otra larga temporada aislado de un mundo que no está preparado para entenderlo. “Durante tres años no salí ni recibí visitas. Sólo tenía conversaciones cortas en el teléfono con mi ex y madre. Jugué un montón de póquer en Internet, y gané algo de dinero, pero todo fue un escape de la realidad”, concluye.

5204860-lars-elstrup-2MANEJAR EL MIEDO
Después de reducirse volvió a expandirse, una vez más. En 2002, según un artículo inglés, ofrecía seminarios new age, 30% de depósito al momento de inscribirse, con consignas como: “Viva el hoy. Ayer es el pasado. Mañana es el futuro”. Cinco años más tarde poco había cambiado en su vida.

En una entrevista en un medio danés el periodista reflexiona con agudeza: “Su vida después del fútbol parece como un largo intento de manejar el miedo”. La espiritualidad seguía siendo el lenguaje de Elstrup para conectarse con el mundo. “Los humanos vinimos a la tierra para aprender, aprender acerca de nosotros mismos, nuestra alma y la conciencia”, repite Lars en la línea de la doctrina de su maestro hindú.

“La espiritualidad es el centro de mi vida. Hasta que me muera voy a seguir aprendiendo y creciendo. Buscando la felicidad y el amor”, decía en aquel tiempo. En esa época vendió los trofeos que le quedaban y donó el dinero a un hospital de niños con cáncer. “Limpié mi casa para tener mayor claridad. Cuantas más cosas materiales llevamos más pesado es el ser. Tengo las medallas en el corazón en forma de experiencias. Pude crear felicidad al venderlas, entonces está bien”, explicó.

Screen Shot 2016-09-01 at 12.16.29 AMEn mayo de 2011 habló luego de una tercera etapa depresiva. “Lars Elstrup: ‘Me dispararía a mi mismo'”, tituló un medio local. Había pasado por otros ocho meses de reclusión en una habitación alquilada en un suburbio de Copenhague. “Salía solo para fumar. Pedía todo por Internet para no salir. No tenía nada que dar a nadie. No había nada para vivir. No había nada para ser”, se lamentaba.

El final de la nota era esperanzador. Elstrup se mostraba como orgulloso dueño de un barco de madera que estaba por arreglar para navegar alrededor del país durante el verano. Fue entonces cuando apareció esa foto suya desnudo con la leyenda: “Ahora estoy bien”. Un año más tarde, con motivo de la presentación de su libro de autoayuda Lars Elstrup, Desde el interior, volvieron a fotografiarlo en su bote, donde vivía durante los meses de calor.

El resto del año pasaba las noches en su Ford Escort del 2000, en la casa de algún amigo o en el refugio de la Iglesia de Odense para los sin techo, donde estaba en contacto con aquellos “a los que antes había condenado” desde su “perspectiva burguesa de la vida”. La siesta, contaba, le gustaba dormirla en un banco de una plaza. El artículo lo mostraba como un adinerado, admitía tener cuatro millones de coronas en su cuenta, que elegía vivir como un vagabundo. “Disfruto de mi vida, de mi libertad. Es como tener un año sabático eterno, como cuando los jóvenes se van de mochileros. Como anhelaba en 1993”, dice Lars.

En el artículo contaba que llevaba 15 meses libres de depresión gracias a la espiritualidad. “Estuve fuera del agujero una, dos, tres veces. Si debe volver a ocurrir es decisión de Dios. Nunca hay una razón, sucede al azar. Si el eclipse viene de nuevo, espero que no, habrá que aceptarlo. Siempre aprendo algo de la oscuridad”, decía. También contaba que había retomado el contacto con sus padres y que soñaba con tener su propio comunidad espiritual, “donde la gente puede venir a descansar”, para brindar su terapia, algo que entonces ofrecía en Facebook. En diciembre de 2012 se terminó la buena racha. En su perfil social habló abiertamente sobre su lucha contra la depresión y posteó que se había internado en un hospital psiquiátrico, luego de una nueva recaída.

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REDUCIRSE Y EXPANDIRSE
Desde entonces, los medios no hablaron más de él. Elstrup se redujo una vez más y volvió a pasar bajo los radares. Hasta este viernes, cuando tomó la escena del fútbol danés por asalto y en pelotas. En un mismo gesto, inédito, reunió las pasiones y las pulsiones de su vida: el fútbol y la meditación. Su cuerpo desnudo fue, otra vez, el medio de su mensaje.

Hace unos años, al recordar sus escándalos, dijo que había sido mucho más feliz cuando hizo esas cosas extrañas que cuando era futbolista. Y también explicó que su plan, para el futuro, era no tener uno. “El desarrollo personal se lleva a cabo en cualquier lugar y en cualquier momento. Lo único que cuenta es la aceptación propia. Nadie puede juzgarme, lo que otros piensan y dicen no tiene influencia en mi vida”, sostenía.

Nosotros pensamos que está loco, pero Lars es libre. Debe ser algo parecido.