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Es fácil manifestarse en contra del uso de la tecnología después del papelón gigantesco que hicieron los árbitros y la FIFA en el Mundial de clubes de Japón. Sin embargo, quienes creemos que el fútbol es el juego perfecto hemos expresado una y otra vez nuestro absoluto rechazo a la irrupción de los artefactos electrónicos para definir nuestro destino. La razón es muy simple: el juego es maravilloso así como está. El fútbol es perfecto gracias a sus imperfecciones, valga el oxímoron. No nos molesten.

Club America v Real Madrid - FIFA Club World Cup Semi FinalCada una de las circunstancias de un partido deben ser decididas por un ser humano, por más errores que pueda tener. La sensibilidad del hombre que imparte justicia en la cancha también forma parte de la esencia del fútbol, porque muchas veces es necesario comprender las circunstancias más allá de la legislación.

Desde hace mucho tiempo, el fútbol dejó de ser un simple deporte y se transformó en un fenómeno cultural incomparable. ¿Por qué alguien va a querer cambiar algo tan bien logrado? La inclusión de la tecnología es la muerte del fútbol como lo conocimos.

El problema tiene múltiples aristas. La primera es el tiempo que se pierde ante cada duda del árbitro. Esos minutos le quitan intensidad al juego, rompen la dinámica de la acción y provocan protestas de los 22 protagonistas. Alguien dirá que esto se puede mejorar con un juez en la silla del director de cámaras que le comunique la decisión al árbitro principal de forma automática. No es la idea de la FIFA y tampoco ayudaría demasiado si hay una diferencia de criterios entre ambos referís.

Por otro lado, está el tema de la ineficiencia del sistema que hoy implementa la FIFA. Hay huecos por todos lados. La situación del penal de Nacional es clara: fue infracción (digamos), pero también podría haber sido posición adelatada. En este caso, ¿qué se cobra y por qué? Con Real Madrid sucedió algo diferente: el árbitro pidió videoref, cobró tiro libre para América y luego convalidó el gol. Nadie entendía nada.

mumo2Y finalmente, está el dilema filosófico. El fútbol es lo que es porque nos iguala. El juego es exactamente el mismo en la final del mundo que en el potrero más alejado de la civilización. Sólo se necesita una pelota para jugar a lo mismo que las estrellas de los cuentos de hadas. Si entra la tecnología, en la Champions League se jugará a algo muy diferente a lo que se juega en el Argentino C. Eso no sería un error, sería un crimen.

Los defensores de este sistema que amenaza que destruir nuestra identidad hablarán de “justicia”. “A vos te gusta la injusticia”, dirán. No, me gusta el fútbol, responderemos. Y si algo no es el fútbol, es justo. O por lo menos no en el sentido que ciertos paladines le dan al término. El fútbol tiene su propia noción de justicia. Para ganar no hace falta jugar bien, ni ser bueno y ni siquiera actuar en los parámetros de la ley. Se podrá discutir si eso es algo que nos gusta o no, pero es una parte constitutiva del juego. Si rompiste el reglamento pero el árbitro no lo ve, vale. Es así desde siempre y no hay razones para que cambie.

Para dar una perspectiva de la opinión de los futbolistas, esto dijo Luka Modric: “Es un nuevo invento que para ser honesto no me gusta, crea mucha confusión. Espero que esta regla no continúe porque para mí no es fútbol. Tenemos que centrarnos en nuestro juego, pero la primera impresión no es buena”. Nadie puede acusar a Modric de no entender el juego.

En definitiva, el fútbol no necesita ningún tipo de cambios. Con sus carencias y defectos rompió todos los parámetros de popularidad y se convirtió en un fenómeno social único. Por eso, tampoco permitiremos las comparaciones con otros deportes que entienden muchísimo menos de sensibilidad popular.