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“Una mujer nunca va a poder opinar sobre fútbol como un hombre”, dicen los hombres. ¿Argumentos? “Nunca patearon una pelota entonces no pueden saber”.

Las mujeres no sólo pueden saber sino que saben. Y lo demuestran cada vez que les dan una oportunidad. Tuvo que aparecer una mujer como Angela Lerena en el Fútbol para Todos para que el hincha se diera de que desde el campo de juego se puede hacer un buen trabajo. Tan acostumbrados a los Titís & Benedettos, algunos creían que después de un partido, y “con las pulsaciones a mil”, no era posible hacer una buena entrevista. Claro, es más fácil chuparles las medias a los protagonistas que hacerles preguntas incómodas. Por eso son bienvenidas las mujeres: porque para ellas las cosas siempre fueron, son y serán (ojalá que cada día un poco menos) más difíciles. Y en un ambiente prejuicioso como el fútbol, mucho más.

El periodismo, obviamente, no se divide entre mujeres y hombres. Se divide entre buenos y malos periodistas. ¿Entonces si en el periodismo deportivo la inmensa mayoría son hombres significa que ellos saben más que ellas? No. Lo fácil es pensar es que hay más hombres que mujeres que quieren ser periodistas de deportes. Y es cierto. Pero no tenemos ninguna duda de que la verdadera razón pasa por la falta de oportunidades. ¿Todos los hombres que relatan son buenos relatores? No. ¿Todos los hombres que comentan son buenos comentaristas? No. ¿Todos los hombres que hacen campo de juego lo hacen bien? No. ¿Todos los hombres que escribimos escribimos cosas interesantes? No. Sin embargo, hay muchas mujeres que podrían hacerlo mejor que nosotros, pero no tienen la chance. Básicamente por el prejuicio de que el hombre lo va a hacer mejor. Así, el espectador con mente abierta, el que está dispuesto a escuchar una voz femenina explicándoles cosas, se está perdiendo una mirada diferente.

El domingo vimos un rato de Independiente-Vélez. Fue un partido sin una figura excluyente Antopero donde un tipo nos regaló las dos grandes emociones de la tarde. ¿Y acaso no nos alimentamos de emociones? De los goles, de los caños, de los pases de Riquelme, de la ubicación de Busquets, de los movimientos de Modric y Kroos, de los toques del Napoli… Cada uno decidirá con qué emocionarse… En el momento de elegir la figura del partido, el comentarista Hernán Castillo, dijo “Martín Benítez”; Nicolás Haase, que estaba en el campo de juego, dijo: “Jonás Gutiérrez”; Anto Valderrey, la única chica del grupo que también estaba en el campo, empezó aclarando: “Va a estar repartido… Para mí fue Maxi Meza”. Y Hernán Feler, el relator, inclinó la balanza: “Jonás Gutiérrez”. No se puede decir que Jonás no haya jugado bien y probablemente hasta fue el mejor de la cancha. Pero Jonás fue una elección desde el manual, una elección sin sentimiento. Si hubo alguien que regaló emociones aquella tarde fue Maxi Meza. Si nos fijáramos sólo en el resultado, Independiente ganó el partido gracias a un gol de él. Y si nos preocupáramos por las emociones, ninguna duda: Meza metió un caño fabuloso que hizo mover el Libertadores de América con el “ooooole” unánime.

Emoción… Sensibilidad… Sobre eso seguro que las chicas saben más. Por eso, pero sobre todo porque se preparan, estudian, aprenden, saben y son capaces de aportar otra mirada, son necesarias y bienvenidas.

(Les dejamos el gol y, sobre todo, el caño de Maxi Meza para que saquen sus propias conclusiones)