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Guarda, en serio, cuidado, parece un triste texto abandonado, pero hay muchos del otro lado. Y sí, el consumo problemático de periodismo puede llevar al negacionismo cuando los adictos se pegan un saque, así, fumándose la pasta del papel, aspirándose todas las líneas, inyectándose silencios o tomándose las apostillas sintéticas, en pleno after hour del fútbol privatizado, precarizado, demonizado y victimizado, en el narcomenudeo de la desinformación.

¿No quieren hablar del Estado? Hablemos de La Nación.

maxresdefaultPorque no, no vamos a quedarnos con esas letras atragantadas en las pelotas, ni vamos a naturalizar el cinismo de las botas que históricamente nos han aplastado, para que el negacionismo del presente no huela a pasado.

¿No lo ven? Ahí está, vomitado sobre sus páginas deportivas del último lunes, todas pegoteadas por fluidos racistas y efluvios clasistas dirigidos a la ranchada, porque total, no pasa nada.

Por nuestros semilleros y por todos esos potreros que siguen pariendo al fútbol, sin código de barras, hoy salimos a gritar que sí, “los clubes y los jugadores son rehenes sin esperanza de una realidad atroz”, tal como titularon, para criminalizar a nuestros barrios, como si no fuéramos nosotros los verdaderos rehenes sin esperanza de una realidad atroz que padecemos desde hace décadas, cuando los Mitre comenzaron a edificar estos muros que todavía levantan, invisibilizando a estas Ciudades Ocultas que siguen arruinando la Fiesta de Todos… Y sí, “el fútbol es el opio de los pueblos”, dice la gilada.

No sabemos cuánto entienden de fútbol, ¡pero de pueblos no entienden nada!

gargantaCanal de acceso a la autoestima, la belleza, la calidad, la picardía y la construcción colectiva, el potrero nutre a nuestras villas tanto como nuestras villas nutren al fútbol, pero “la inseguridad es evidente en las cercanías de las canchas”, según observan, como si esa población “marginal” no fuera parte de los clubes, como si los clubes no fueran parte de la sociedad, como si la sociedad no fuera parte del quilombo y como si el quilombo no fuera ese abandono del Estado que viven alentando todos sus directores técnicos, subidos al paravalancha, ante una tribuna de doctrina congelada desde la era paleolítica de la estigmatización…

¡Es la política, campeón!

Y sí, la política son los partidos, esos que se juegan bien y esos que se juegan mal, pero también somos nosotros, esos jugadores que nos caemos bien y esos jugadores que nos caemos mal, todos, incluyendo a los francotiradores de las clases altas, tan altas como sus montañas de sobres, ¡tan altas que no ven a los pobres!

“Frente a Victoriano Arenas, en la otra orilla del Riachuelo, está la villa Zavaleta” mienten los nazionalistas, porque consideran poco ético hablar sobre Racing sin haber ido al entrenamiento de Racing, pero les parece fenómeno escribir sobre las villas, cuando no las conocieron ni por el Google Map: la vera del Riachuelo no queda en Zavaleta, pertenece a la Villa 21-24, se llama “Camino de Sirga” y se ha vuelto tristemente célebre por la incesante lucha de mil 334 familias que aguardan la relocalización.

“Zavaleta, una de las más peligrosas de la Ciudad” agregan, pero no agregan que tal Ciudad está gobernada por sus amigos hace 10 años y que nuestro “Núcleo Habitacional Transitorio” ya cumplió medio siglo, sin gas, sin teléfono, sin tendido eléctrico de calidad y sin una sola ambulancia…

Se embalan con su propia maldad, pero se resbalan con su propia ignorancia.

SJlzhwK2me_930x525“La Isla Maciel es un mundo aparte” opina la Policía que administra el delito en ese mundo aparte. Y en el otro también. Pero “el fútbol tiene miedo, espejo de una sociedad alarmada” dicen ahora esos que nunca dicen nada.

Que “los pibes juegan con vainas servidas en la cancha de Merlo” se grita. Que la gorra secuestró, torturó, mató y desapareció a Luciano Arruga, se calla.

Que “el fútbol se encuentra en constante erupción” se grita. Que se llenan de guita vendiendo lava, se calla.

Que “unos pelean por millones y otros para manejar barrios” se grita. Que unos son empresarios y los otros funcionarios, se calla.

Que “se disputan el manejo de los delitos” se grita. Que se los disputan en una comisaría, se calla.

Que los “barrabravas están dentro de los presupuestos de los clubes” se grita. Que mucho más adentro están de sus aliados políticos, se calla.

Pero ojo con el periodismo que niega el negacionismo, ojo cuando piensa la villa, ¡porque se queda sin televisión! Y ahí está el tema…

La prensa amarilla no es la solución, sino parte del problema.

Se horrorizan, los editorialistas del horror, señalando que algunos jugadores deben esperar el colectivo adentro del club, pero en esa misma vorágine tenebrosa de caracteres negros, con capucha, visera y equipo de gimnasia, enfatizan que “por el miedo, la captación de jugadores queda relegada a chicos de la zona”. O sea: esos mismos cracks que aguardan el transporte público a resguardo del afuera, se vuelven maleantes peligrosísimos al haber traspasado la reja…

DSC_1487Bien, debemos ser cortos de vista para la comprensión de ciertos conceptos, pero no somos tan ciegos como para no ver los moretones que nos dejan en el cuerpo, cuando publican que “hay clubes expuestos a la intemperie, porque no cuentan con dinero para blindarse con medidas de seguridad”. Ajam, o sea, ¿garitas como aquella donde torturaron a nuestros compañeros Iván y Ezequiel? ¿Gendarmes como ésos que reprimieron el comedor infantil de Lanús? ¿Prefectos como ésos que liberaron la zona cuando mataron a Kevin? ¿Bonaerenses como ésos que secuestraron a Jorge Julio López? ¿O Metropolitanos como ésos que dejaron cuadripléjico a Lucas Cabello? Pues sí, aparentemente sufrimos muchas inseguridades, pero tal vez no sea tan fácil comprarlas…

Si quieren Fuerzas de “Seguridad”, ¡aprendan a controlarlas!

Cuanto más pequeño es el club y más chica la categoría, “la ciénaga se vuelve más pestilente”, sí, así, textual, casi tan pestilente como la doble moral.

2483569“Hospitales atacados, comisarías incendiadas y aulas violentas”, ¡se imprime!

Salitas sin insumos, destacamentos como aguantaderos y escuelas sin vacantes, ¡se reprime!

“Piquetes sin control, calles salvajes y estatuas decapitadas”, ¡se imprime!

Todo un invierno sin luz, mujeres apaleadas y niños baleados, ¡se reprime! “Marginalidad, exclusión y delincuencia que también capturaron al fútbol”, se imprime, para que siempre prime la mezquindad, en cada notón que marca la diferencia, entre los gerentes de bien y los indigentes que nos empujaron al abismo…

Marginalidad, exclusión y delincuencia, que también capturaron al periodismo.