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Marcelo Bielsa no es el primer entrenador de la historia. Tampoco es el primer egresado de la escuela de Newell’s, una facultad dentro de la universidad del fútbol rosarino. Sin embargo la intersección de esos conjuntos, Bielsa y Newell’s, da un resultado poco habitual. Una enorme cantidad de los jugadores que el Loco dirigió cuando fue DT del club hoy también son técnicos.

Bielsa fue futbolista de Newell’s entre 1976 y 1978. Jugó poco y aprendió mucho. Trabajó con entrenadores como Juan Carlos “Canción” Montes, que le dio al club el primer título en el Metro ‘74, José Yudica, campeón y finalista de la Libertadores en el ’88 y Jorge Solari, subcampeón 86’ y 87’. Tres de los cuatro DTs más importantes de la Lepra, sin contar a alemán Adolfo Celli. Volvió en los 80’, ahora como aprendiz de técnico, y se sumó al equipo de trabajo de Jorge Griffa en las Inferiores. Todos esos tipos, hicieron el Bielsa que conocemos.

Cuenta Román Iutch en su biografía sobre Bielsa que Raúl Oliveros, ex tesorero del club, fue una persona clave para que, inexperto como estaba, saltara de las Inferiores a conducir el Primer equipo. “Me deslumbró la convicción con que habló. Era un tipo que daban ganas de salir ya, entrar a la cancha y meter un gol”, dice Oliveros.

Bielsa encaró con esa decisión la renovación del equipo, con muchos jugadores que había tenido en Inferiores. Trasmitió los valores del club, que fluían por sus divisiones menores, las ideas tácticas aprendidas y las propias. Como dice Gerardo Martino en el libro “El Tata” (Sudamericana – 2014), de José Dalonso, sobre su reconversión como futbolista con Bielsa: “Para que algo suceda, las dos partes deben tener ganas: el técnico y el jugador al que le propone su idea”. El Loco proponía y los jugadores querían. La era “¡Newell’s, carajo!” fue el ciclo más exitoso en la historia del club -Campeón del Apertura ’90, la final con Boca en el ’91, y el Clausura ’92, además de jugar la final de la Libertadores ’92-.

Bielsa hizo participar a todos los jugadores de su cuerpo técnico. “A cada uno de los muchachos le asignaba un equipo y ellos debían recortar los artículos de diarios y revistas, leerlos y luego dar la lección ante el entrenador”, cuenta el libro de Dalonso. Era algo que recaía en los más chicos, pero hasta los grandes, como Martino o Pautasso que se nutrieron más de Solari, Griffa o Yudica, asimilaron la necesidad saber.

De los 37 futbolistas que Bielsa entrenó esas dos temporadas, más de 20 forman parte hoy de algún cuerpo técnico -puede que nos hayamos olvidado de alguno, incluso-. La mayoría está trabajando. Algunos en Newell’s, muchos por distintas partes del mundo. Varios llevan años como entrenadores. Algunos son parecidos a Bielsa, otros no se parecen en nada, pero da la impresión que a todos el Loco les contagió algo. Desde Martino, DT de la selección, hasta Ariel Ruffini, técnico de William Kermmis en la Liga de Las Rosas, Santa Fe, les trasmitió el gen de la docencia, las ganas de enseñar y de aprender.

Una vocación que pocos futbolistas llevan dentro pero que, en esos dos planteles de Newell’s, todos aprendieron de Bielsa.

Desarrollo visual: Paladar Negro / @PaladarNegroWeb

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