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La semana pasada, el diario The New York Times informó que un grupo de inversores de Asia y Medio oriente estaría dispuesto a pagarle a la FIFA la descomunal suma de 25.000 millones de dólares para organizar dos nuevos torneos: la versión ampliada de la Copa del Mundo de clubes y la Liga mundial de Selecciones. Ambas ideas están en la mente de Gianni Infantino y sus amigos desde hace algún tiempo y ya las hemos destacado en estas páginas. Ahora que apareció el dinero todo va tomando más color.

Aunque la FIFA todavía no aceptó y ni siquiera debatió de forma oficial la propuesta acercada por Infantino, las piezas se están moviendo en el sentido que quiere el suizo: más torneos, más países, más equipos. Lo único que podría poner en duda la creación de estos campeonatos es que significaría un cambio radical en el modelo de negocio de la casa mayor del fútbol mundial, ya que cedería buena parte del control y la organización de estos torneos, que quedarían en manos privadas.

La “Liga de las Naciones” ya comenzó en Europa. Será un certamen bianual que comenzará al término de Rusia 2018 y que reemplazará de forma definitiva los amistosos. Aunque la pelota ni siquiera comenzó a rodar, nadie duda de que será un éxito y por eso en el resto del planeta comenzaron a pensar en seguir ese camino.

2531139_w1Hace muchos años, Michel Platini, ex presidente de la UEFA, tuvo la idea de erradicar los amistosos y crear un nuevo torneo que genere más ganancias que esos simples partidos de preparación que no motivan ni a los jugadores ni a los hinchas ni (mucho más importante) a los televidentes. Entonces, preparó el borrador de esta Liga que verá la luz el próximo año de la mano de su sucesor Aleksander Ceferin. El formato puede parecer complejo pero no lo es tanto.

Participarán las 55 asociaciones afiliadas, divididas en cuatro divisiones generadas en la primera edición por el ránking de coeficientes de la UEFA (es diferente al de la FIFA). La A y la B tendrán 12 Selecciones, mientras que la C tendrá 15 y la D 16. Cada división se dividirá en cuatro grupos (las dos primeras de tres integrantes cada uno y las dos últimas de cuatro). Allí, jugarán todos contra todos y los primeros de cada zona clasificarán a la fase final y además lograrán el ascenso si correspondiera. Es decir que en cada Liga habrá cuatro ascenso y cuatro descensos. El campeón se definirá con un “Final four” en formato de semifinales y final.

Las fechas y los partidos ya están definidas: la fase de grupos se disputará en tres jornadas dobles en septiembre, octubre y noviembre, con el formato que la UEFA ya utilizó en las últimas Eliminatorias, con partidos durante toda una semana. El Final Four será en junio de 2019, por lo que ya se sabe que tendremos un evento de primer nivel en un año sin Mundial ni Euro. Por su parte, los playoffs del resto de las divisiones serán en marzo de 2020. Esto significa que las Eliminatorias regulares para la Eurocopa comenzarán recién en marzo de 2019 y se jugarán durante todo ese año en cinco fechas dobles.

Los cruces que entregó el sorteo realizado a principios de año son espectaculares. En el grupo 1 de la división A estarán Alemania, Francia y Holanda, lo que significa que sólo uno clasificará y otro descenderá. En el 2, Bélgica, Suiza e Islandia. En el 3, Portugal, Italia y Polonia. Y en el 4, España, Inglaterra y Croacia. En todos habrá partidazos. La B no se queda atrás: habrá un clásico Eslovaquia-República Checa, un Rusia-Turquía y un Gales-Irlanda. En la C un interesante Rumania-Serbia.

Hasta ahí, todo lo confirmado por la UEFA. Pero, ¿qué pasa en el resto del mundo? Los grandes de Sudamérica se quedarían sin la posibilidad de jugar amistosos de nivel contra europeos y eso puede resentir el funcionamiento de las Selecciones. Entonces, en la FIFA no tardaron en madurar la idea de copiar el sistema para sumar a todas las demás confederaciones y convertir la Liga de las Naciones de la UEFA en la Liga de las Naciones de la FIFA. La aparición de los inversores ayudaría a su creación.

 

El proyecto incluiría a las 211 asociaciones afiliadas a la FIFA, que se dividirían en siete u ocho divisiones. Cada Confederación continental organizaría su propia fase de clasificación, con diferentes categorías y ascensos y descensos. La ronda final se jugaría en junio de los años impares, entre los ocho mejores del mundo (tres de Europa, dos de Sudamérica y uno de África, Asia y Concacaf). Esto terminaría de decretar la muerte natural de la Copa Confederaciones, que habría tenido su última edición en Rusia.

InfantinoEl calendario quedaría con Eurocopa/Copa América y Mundiales los años pares y fase final de la Liga de las Naciones los impares. Esto permitiría transmitir partidos importantes de los mejores del mundo todos los años y generaría dinero extra la FIFA, que hoy no factura con los amistosos. Además, la lógica indica que si este certamen tiene el éxito que se espera, en el futuro debería reemplazar a las Eliminatorias. Es decir, la prueba que comenzará el año que viene en Europa podría cambiar de forma rotunda al fútbol mundial.

Como no nos gusta quedarnos solo con las palabras, presentamos la que podría ser la primera Liga de las Naciones, con un posible formato de disputa que todavía no está ni cerca de definirse. Supongamos que la primera edición se juegue entre 2020 y 2021, a continuación de la “prueba” de la Liga de la UEFA. El objetivo máximo sería jugar el Final Eight en junio de 2021 (podría o no ser en Qatar), del que participarían las ocho mejores Selecciones del planeta como se explicó arriba. Al mismo tiempo, cada una de las otras seis categorías también disputarán su ronda final con ocho equipos. Es decir, 56 Selecciones jugando por un título o un ascenso.

Como a cada Confederación le corresponde armar su propio sistema de ascensos, descensos y clasificación mediante el Ránking FIFA, lo más lógico sería que para la primera temporada se le otorguen plazas a los continentes en cada categoría. Para definir esas plazas, se puede utilizar el Ránking FIFA, cuyos primeros 56 clasificados se reparten así: 30 de UEFA, 9 de CONMEBOL, 9 de CAF, 5 de CONCACAF, 3 de AFC y ninguno de la OFC (sus equipos entrarían en la “Primera D”). Entonces, así debería ser el torneo final de cada categoría:

Primera A: 3 de UEFA, 2 de CONMEBOL y 1 de CAF, CONCACAF y AFC
Primera B: 3 de UEFA, 2 de CONMEBOL y 1 de CAF, CONCACAF y AFC
Primera C: 3 de UEFA, 2 de CONMEBOL y 1 de CAF, CONCACAF y AFC
Primera D: 3 de UEFA, 2 de CONMEBOL y 1 de CAF, CONCACAF y OFC
Primera E: 2 de UEFA, 2 de CAF y CONCACAF y 1 de CONMEBOL y AFC
Primera F: 2 de UEFA, CAF, CONCACAF y AFC
Primera G: 2 de UEFA, AFC y CONCACAF y 1 de CAF y OFC

Para definir los clasificados, CONMEBOL podría armar dos divisiones de tres equipos y una de cuatro. Los dos primeros de la A irían a la división de honor, mientras que el tercero y el campeón de la segunda jugarían en la B. Los otros dos de segunda en la C, los dos mejores de tercera en la D, el tercero en la E y el cuarto sería el único que se quedaría sin jugar en las finales. Para el resto de los continentes puede ser más complicado por distancia y cantidad de miembros, pero si las plazas en cada categoría están claras no debería haber problemas.

Todo esto para la temporada inaugural que comenzaría en 2020. Para la de 2022, ya valdrían los ascensos logrados en la cancha, más allá del Ránking FIFA. Entonces, quedaría definir si los ascendidos (podrían ser dos, pero si fuera uno la final divisional sería aún más entretenida) juegan directamente el torneo final o pasan por la fase continental. Es decir, supongamos que el campeón de la B es un equipo europeo y el descendido de la A es un asiático. Lo lógico sería que en la segunda temporada haya cuatro equipos europeos y ninguno de Asia en Primera A. En ese caso, los ascendidos ya tendrían su lugar asegurado más allá de lo que hagan en la ronda regional. Otra posibilidad es que la fase de clasificación sea también mundial, aunque esta no sería la intención de la FIFA por los costos que ocasionaría.

Para terminar este ejercicio lúdico, vamos a ponerles nombres propios a las divisiones. Nos ubicamos en junio de 2021. Las fases continentales ya definieron a los clasificados a las siete finales de cada una de las divisiones. Se dividen en dos grupos de cuatro y los ganadores chocan en la gran final. Las sedes, por supuesto, serían en Asia y Medio oriente, con Qatar como centro geográfico.

Primera A: Alemania, Brasil, Francia, Nigeria (grupo A); España, Argentina, México, Japón (grupo B)
Primera B: Inglaterra, Uruguay, Costa de Marfil, Costa Rica (grupo A); Portugal, Colombia, Italia, Australia (grupo B)
Primera C: Holanda, Bélgica, Chile, Estados Unidos (grupo A); Perú, Polonia, Irán, Egipto (grupo B)
Primera D: Suiza, Paraguay, Marruecos, Nueva Zelanda (grupo A); Croacia, Islandia, Venezuela y Honduras (grupo B)
Primera E: Dinamarca, Ecuador, Camerún, Panamá (grupo A); Turquía, Ghana, Canadá, Corea del Sur (grupo B)
Primera F: Suecia, Burkina Faso, China y El Salvador (grupo A); Ucrania, Senegal, Trinidad y Tobago, Arabia Saudita (grupo B)
Primera G: Irlanda, Siria, Túnez, Haití (grupo A); República Checa, Uzbekistán, Tahití, Jamaica (grupo B)

Los ganadores de cada zona se medirían en la gran final. La de la A podría ser Argentina-Brasil. O Alemania-España. En la B podrían definir Uruguay-Italia o Inglaterra-Colombia. Incluso la final de la C sería un muy interesante Bélgica-Perú.

El futuro llegó y viene en forma de Liga y con dinero fresco. Habrá que ver si la FIFA decide ceder la organización de sus torneos a un tercero, pero lo que sí está claro es que el fútbol de Selecciones va a cambiar y que eso afectará todo lo demás.