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Antes de que empezara la Premier League, los genios del análisis previo anunciaban una competencia ultra pareja, la más pareja de las grandes ligas de Europa. Porque en España es un duelo entre el Barcelona, el Madrid y algún colado de turno, por la hegemonía del Bayern Munich y la Juventus en Alemania e Italia y por el poderío económico del PSG en Francia. Pero, es cierto, en Inglaterra había razones para imaginar un torneo cerrado. El Manchester United de Mourinho, el City de Guardiola, el Liverpool de Klopp, el vigente campeón Chelsea de Conte, el Tottenham de Pochettino, el Arsenal de Wenger… Opciones de sobra. Sin embargo, con media liga disputada se puede explicar la situación con una expresión burrera: el equipo de Guardiola partió la cancha al medio.

Los números del Manchester City son irreales en el fútbol competitivo de hoy en día: 17 victorias (15 consecutivas), 1 empate, 0 derrotas, más de 3 goles de promedio por partido, 11 puntos de ventaja sobre el Manchester United, 14 sobre el Chelsea, 18 sobre el Liverpool, 19 sobre el Arsenal y 21 sobre el Tottenham. Ah, y ganó ¡todos! los cruces: le clavó cinco al Liverpool, cuatro al Tottenham y tres al Arsenal. Y, como visitante, les ganó al Chelsea (0-1) y al United (1-2).

Hace un par de fechas, en la cancha del Manchester United, el City afrontaba una prueba clave. Si perdía, los de Mourinho se acercaban a cinco puntos y la liga iba a tener otro color. Pero, claro, para que pierda el City debía ganar el United. Y ya sabemos que Mourinho no es un fanático de ir a buscar la victoria, aunque la necesite como el agua…

Las diferencias entre el City y el United no son sólo numéricas sino también, y fundamentalmente, futbolísticas. Para entender con un ejemplo el estilo de Mou: Lukaku, el goleador de su equipo, recibió más pelotas del arquero que de cualquier otro compañero. Ataque directo es poco decir. Del otro lado, un equipo guardiolista que la mueve y la mueve. El clásico fue olvidable desde el juego y se lo llevó el City. Sus hinchas, que tenían varias razones numéricas para burlarse de sus rivales, prefirieron hacerlo por su estilo…

Estaciona el micro, estaciona el micro, Manchester United, 

estaciona el micro, estaciona el micro, he dicho

estaciona el micro, estaciona el micro, Manchester United,

jugando a la manera de Mourinho.

 

Y sí, llegó un día que las hinchadas cantaron sobre tácticas (¿otro mérito de Pep?), aunque nunca nos olvidaremos de aquel hit de los 80 que entonaba la hinchada de Ferro por las críticas que recibía el equipo de Griguol…

Dicen que somos un equipo aburrido, que especulamos y jugamos para atrás,

me chupa un huevo todo el periodismo, a Caballito cada vez lo quiero más.