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Ayer nomás les contamos una de las tantas anécdotas que entregaron los partidos de Navidad del fútbol inglés. La costumbre de jugar los días 25 era bastante extendida, y aunque casi nunca se trataba de partidos de Liga, siempre había una buena concurrencia y buenas recaudaciones, en medio de un ambiente distendido. Según las crónicas de época, en la tribuna se veían varios regalos de nochebuena (gorras, guantes y bufandas de estreno), y se compartían cigarros y petacas con bebidas alcohólicas. Una fiesta.

orient1Pero se ve que el alcohol no solamente corría en las tribunas.

Cuenta la leyenda que, justo antes de un partido en la navidad de 1931, los jugadores del equipo londinense Clapton Orient (hoy Leyton Orient) debían enfrentar al Bournemouth como visitantes en un duelo por la Division 3 Sur.

El tren hacia el destino futbolero del equipo salía desde la estación Waterloo, de la capital inglesa. Los jugadores fueron llegando uno por uno, intentando disimular sin éxito los estragos de la noche anterior. Se miraban entre ellos, ojos chispeantes y risita fácil, y sabían lo que pasaba: estaban todos en pedo.

Hubo cierta preocupación en el plantel hasta que arribó el DT, que si bien estaba sobrio, había llevado un barril de cerveza para compartir con los muchachos. Los relatos difieren en un punto: si bebieron en el tren o en el vestuario, antes de jugar el partido. Lo que es claro es que cuando salieron a la cancha no entendían nada.

orient4Ted Crawford, delantero que se transformaría en entrenador y elocuente contador de anécdotas, relató alguna vez que aquel día veía dos pelotas cada vez que saltaba a cabecear. En un momento dado, se desplomó y quedó ahí, desmayado en el césped.

Ese día su equipo perdió 2-1 (nada mal para estar borrachos). Al día siguiente se jugó la revancha, en Boxing Day. En el partido de vuelta, ya sobrios, los del Orient ganaron 1-0.


Una historia relacionada, que pinta un poco a aquel equipo. En el plantel había un ex famoso: un tal Arhtur Rigby,que en su momento llegó a jugar en la selección de Inglaterra (5 partidos, 3 goles). Rigby fumaba. Y cuando le pedían que no lo hiciera, respondía: “Fumaba cuando jugaba en Inglaterra, voy a fumar acá en el puto Orient”. Además, solía llegar a los partidos bastante bebido. Por lo general sus compañeros contrarrestaban ese inconveniente con una ducha fría. Pero parece que un día apareció peor que de costumbre. Cuando el árbitro preguntó qué le pasaba, los hombres del Clapton Orient le contestaron: “Nada, es Rigby”.

Crawford (el que se desmayó en navidad, que como dato adicional jugó seis años con un tobillo roto sin saber que estaba lesionado), se acercó a Rigby y le dijo: “Arthur, quedate bien tirado en la izquierda, y yo voy a manetener la pelota lejos de vos”. Eso hizo, hasta que tarde en el partido se vio prácticamente obligado a tocársela al compañero proscripto. Rigby agarró la pelota, encaró y la metió en la red. Hizo otros dos goles en ese mismo partido.

Chau, felicidades.

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