En 1981, la Selección sub 20 de Qatar logró el subcampeonato mundial en Australia. Aquella fue la presentación en sociedad del fútbol qatarí, cuyo representativo absoluto había jugado su primer partido internacional solo once años antes. Las razones del inesperado éxito se encuentran en el trabajo del entrenador brasileño Evaristo de Macedo, quien en 1979 se hizo cargo de toda la estructura del fútbol nacional. Profesionalizó todas las áreas, generó las condiciones para la fundación de clubes y condujo un proyecto que le permitió a Qatar jugar su primera Copa de Asia en 1980. Si Félix Sánchez es el padre del sorprendente título en la última edición del campeonato continental, Macedo es el abuelo.

Hoy, el mundo del fútbol habla de Qatar no sólo por los métodos fraudulentos utilizados para quedarse con la Copa del Mundo 2022 ni tampoco por el simple hecho de ser el anfitrión del próximo Mundial. Lo hace porque su Selección demostró haber evolucionado de una forma impresionante, con un ascenso meteórico desde el octavo puesto continental hace cuatro años a la gloria con pleno de triunfos hace pocos días. El camino comenzado en los ochenta tuvo su evolución en 2004, con la creación de la Aspire Academy for Sports Excellence, hoy el mayor centro de alto rendimiento deportivo del mundo.

Fundada por el emir Hamad Bin Khalifa Al-Thani y con financiamiento directo del estado qatarí, la Academia contó con 31 estudiantes en su primer año. Hoy, tiene miles de aspirantes e instalaciones de primer nivel. Incluso, en 2012 los responsables de la Academia compraron el club belga KAS Eupen, donde se foguean los mejores exponentes. Tres años después repitieron con Cultural Leonesa, institución española que estaba a punto de desaparecer y en la temporada actual da pelea en la segunda división. En el plantel belga, hoy hay futbolistas de 14 nacionalidades diferentes, mientras que el club español es donde se desarrollan los jugadores de la Selección nacional, como Ali Almoez, la indiscutible figura de la Copa Asia.

Según el portal Lainformación.com, Aspire estableció una red de scouting en 17 países, principalmente en África, para becar a los mejores talentos. Antes de fundar la Academia, las autoridades qataríes se pusieron en contacto con el especialista Andreas Bleicher, director de uno de los centros de entrenamiento olímpico de Alemania. Bleicher no tardó en darse cuenta de que el pequeño país árabe tenía una limitación difícil de superar: la muy escasa población. Entonces, comprendieron que “importar” talentos jóvenes era la mejor manera de potenciar el fútbol nacional. Y fueron a pescar al mismo río donde pescan los grandes de Europa: África.

De los 23 campeones de Asia, nueve tienen ascendencia africana, con Sudán y Somalia como los principales orígenes. A diferencia de otros deportes como el handball, en el que el seleccionado qatarí llegó a presentar una enorme mayoría de extranjeros, el reglamento del fútbol pone más obstáculos y ese modelo no puede ser trasladado. Entonces, la llegada de jóvenes de otras latitudes debe ser más temprana y también servir para potenciar las calidades de los deportistas nacidos en Qatar.

Según Elfinanciero.com.mx, solo el primer año en el que Qatar puso sus pies en África, examinó a casi 430 mil jóvenes en 595 localidades de siete países africanos. Más de siete años después, Aspire trabajó con 3.5 millones de atletas de tres continentes. El objetivo, desde que ganaron la sede del Mundial 2022 hace nueve años, era formar una Selección competitiva para ese compromiso. Los tiempos se acortaron y lo lograron cuatro años antes. Hoy, Qatar es una de las referencias del fútbol asiático.

“Nos daba miedo”, comentó Franck Cedric Tchoutou, un camerunés que está entre los primeros becarios que viven y se entrenan en Doha. “La mayoría de nosotros venimos de familias pobres. Estar en Qatar o estar en Aspire fue una gran experiencia. Fue una gran oportunidad. Así es que caminábamos por allí y siempre teníamos miedo de perder nuestras oportunidades”. A pesar de estos testimonios, las críticas se escucharon y aún se escuchan.

Porque, por supuesto, con dinero todo es mucho más fácil. La Academia consigue a los mejores porque tiene los medios para “invadir” las canchas de países mucho menos privilegiados y tentar a las familias con un futuro alejado de las penurias de África. El “saqueo de piernas” que sufre el continente no sólo tiene a los europeos como protagonistas, sino también a los árabes. Además, el dinero sirve para que figuras como Raúl o Xavi se conviertan en la imagen del proyecto, lo que le da visibilidad y prestigio.

Después de encontrar la materia prima, es necesario formar un equipo sólido. Encontrar once que se la pasen entre sí y ganen partidos. Para eso, la Federación fue a buscar a un graduado de La Masía, la cúspide en materia de formación de futbolistas. Félix Sánchez Bas trabajó en las divisiones inferiores de Barcelona durante una década, hasta que en 2005 Josep Colomer, socio de Sandro Rosell (luego detenido en el marco de la investigación contra una red internacional de blanqueo de capitales), lo tentó para ser uno de los líderes de la Aspire.

Por supuesto, el estilo que se inculca en las canchas de Doha tiene como ideal el del equipo culé. El entrenador catalán se hizo cargo en 2007 de la Selección sub 15, cuando sólo había 220 fichas de jugadores menores de 15 años en el país. En 2013, ya con un trabajo de ocho años en la Academia, se convirtió en el director técnico de la sub 19 y allí empezó a plantar las semillas del hoy campeón de Asia. Por supuesto, para esa época ya conocía a todos los posibles convocados para todos los seleccionados juveniles. En 2014, Qatar se coronó campeón de la Copa Asia juvenil por primera vez en su historia. La base de aquel plantel es la que fue campeón en Emiratos Árabes hace pocos días. Y como para afirmar el crecimiento, el sub 20 actual ya está clasificado para el Mundial de Polonia.

Su buen trabajo en la Academia y en las selecciones menores le dio la oportunidad a Sánchez de hacerse cargo de la absoluta, justo cuando sus mejores proyectos ya estaban con condiciones de dar el paso definitivo. Reemplazó a Jorge Fossati en 2017 y poco más de un año después logró el máximo éxito de la historia del fútbol qatarí. Ahora, le quedan más de tres años para fortalecer este seleccionado ya campeón y hacer un gran papel en “su Mundial”.