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Kobe Bryant, ex estrella de la NBA, ganó un Oscar. Y fue una sorpresa verlo tan fuera de su elemento, de smoking en una ceremonia de premios cinematográfica, en su rol de guionista de un corto animado que se quedó con la estatuilla menos pensada. Ganó con un pequeño film titulado “Dear basketball”, o sea: “Querido básquetbol”. Una suerte de carta de amor que escribió en el momento de su retiro.

Para colmo, deslizó en su victoria una dedicatoria política: “Como jugadores de básquetbol, se supone que deberíamos callarnos la boca y driblear. Me alegra que hayamos podido hacer un poquito más que eso”, dijo el multicampeón con los Lakers. Le respondía a la locutora conservadora Laura Ingraham que había pedido el silencio de los jugadores cuando habían empezado a criticar a Donald Trump.

Les dejamos -subtitulado- el pequeño video, una animación de apenas cinco minutos que tiene a Bryant como protagonista.

Abajo, la transcripción del poema que le dio origen, publicado por primera vez cuando Kobe abandonó la actividad, en el sitio Player’s Tribune.


«Querido baloncesto,

Desde el momento en el que empecé a ponerme los calcetines de jugar de mi padre, disparando mi imaginación con tiros ganadores en el Great Western Forum, supe que una cosa era verdad: quedé enamorado de ti.

kobeUn amor muy profundo al que le entregué todo, desde mi mente y mi cuerpo hasta el alma y el espíritu.

Siendo un niño de seis años, profundamente enamorado de ti, nunca vi el final del túnel, solo me veía a mí mismo corriendo para salir de uno.

Y corrí, corrí hacia arriba y abajo de cada cancha, después de cada balón perdido, por ti. Exigiste mi empuje, te di mi corazón, porque eso vino con mucho más.

Atravesé el sudor y el dolor, no porque el desafío me llamase, sino porque TÚ me llamaste. Hice todo por TI, porque eso es lo que tú haces cuando alguien te hace sentir tan vivo como tú me has hecho sentir.

dearConcediste a un pequeño niño de seis años su sueño Laker, y siempre te amaré por ello. Pero no puedo amarte de manera tan obsesiva por mucho más tiempo. Esta temporada es lo último que tengo que dar. Mi corazón puede atajar los golpes, mi mente puede lidiar con la dura rutina, pero mi cuerpo sabe que es tiempo de decir adiós.

Y eso está bien. Estoy listo para dejarte ir. Quiero que lo sepas para que ambos podamos saborear cada momento que dejamos juntos. Los buenos y los malos. Nos hemos dado todo lo que tenemos mutuamente.

Y los dos sabemos que no importa lo que haga después, siempre seré ese niño con los calcetines y cubos de basura en la esquina: “05 segundos en el reloj, balón en mis manos 5… 4… 3… 2… 1”

Siempre te amaré,

Kobe».