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Los Juegos Olímpicos son una ocasión ideal para que los periodistas se quieran poner a la misma altura que los protagonistas: para tuittear en qué estadio estoy y qué estoy a punto de ver, para mostrar mi reacción cuando Pareto gana el oro, para hacerme hablar al fono con algun deportista como si le importara lo que yo dijera, para darme un papel excesivo en una victoria o lamentarme más que el derrotado por una caída. 

Ante la salida de Emanuel Ginóbili de la Selección Argentina de básquetbol, nosotros elegimos la palabra palabra pura y dura. Lo que dice sobre su final. Sin edición de las frases ni prosa que empalague. Simplemente, su última palabra en una cancha celeste y blanca. 


Hoy estuve muy tranquilo. Traté de no vivirlo como algo tan especial y distinto, sino como un partido importante. Como lo que era, unos cuartos de final de unos Juegos Olímpicos. Hice la misma rutina, pero por momentitos uno sabe que hoy a la mañana era el último entrenamiento, el último partido, eso a veces viene a la mente. Pero no me afectó tanto en mi rutina, incluso lo comentábamos con Chapu, mi compañero de habitación.

Creo que a un tipo que va por última vez al trabajo también le pasa, al que termina un ciclo muy importante en su vida, que le significó mucho, por el que resignó un montón de cosas, por el que gozó como nadie y sufrió como pocos. Entonces eso hace que cuando termina algo así pasa a ser emotivo. Es inevitable.

Pero todo mi plan se vino abajo en el último minuto. Cuando uno quería pasar desapercibido e irse con la cabeza gacha al vestuario y, bueno, el mundo conspira en contra tuya para que eso no suceda. Y bueno, primero la oveja me dice que me va a poner de nuevo, después me saca para el aplauso, después alguien aparece de no sé dónde y me da la pelota y me hace volver a la cancha con mis compañeros. Hicieron que fuera un momento muy emotivo, el afecto de la gente… sí, fue imposible contener la cordura, la serenidad, me quebré.

BASKETBALL-OLY-2016-RIO-USA-ARGHubo un poco de flashbacks. Creo que era el saber que un ciclo termina. Creo que a un tipo que va por última vez al trabajo también le pasa, al que termina un ciclo muy importante en su vida, que le significó mucho, por el que resignó un montón de cosas, por el que gozó como nadie y sufrió como pocos. Entonces eso hace que cuando termina algo así pasa a ser emotivo. Es inevitable.

No me quedó nada pendiente. Si no hubiésemos ganado algo groso, habría dicho eso… Esa espina nos la sacamos hace un montón de tiempo (Atenas 2004) y seguimos jugando de la misma manera y seguimos compitiendo como si nunca lo hubiésemos ganado. La verdad que no me quedó nada, tengo la enorme fortuna de decir que a los 39 años jugué otros Juegos Olímpicos, los volví a disfrutar, me sentí útil, no vine de adorno. Creo haber contribuido. Hicimos un buen papel, clasificamos a los cuartos, nos tocó lamentablemente el mejor equipo del torneo. No pudimos pasar, pero así y todo soy un tipo muy afortunado de poder estar acá en este momento.

No está en mí hablar de si somos el mejor equipo de la historia del deporte argentino, es muy difícil hablar de distintos deportes, épocas y demás. Yo sé que posiblemente hayamos marcado una época. Fueron 15 años, un montón de tiempo con muchos de los mismos jugadores y eso no pasa muy habitualmente. Se ganó un oro olímpico, algo impensado en la historia de nuestro deporte. Así que sí, indudablemente, hemos logrado cosas que generaron impacto. Si somos el primero, el segundo, el tercero, eso no importa, lo que importa es que dejamos una huella, que la gente se sintió identificada con lo que hicimos. Nos respeta, nos quiere, nos demuestra este tipo de afecto y eso es muy valioso también. A veces hasta más que un título en sí.

WORLD BASKETBALL CHAMPIONSHIP'98Despedirme al lado de Nocioni, Scola y Delfino obviamente que tiene un valor distinto. Si por ahí fuera yo con 11 chicos de 23 años, sí hubiese sido impactante, por otras cosas. Pero el hecho de jugar con Luifa desde hace 20; con Chapu desde hace 17; con Cabeza, 14, al mismo tiempo pensás… todos los que no están. Hoy Fabri (Oberto) entrevistándome, Pepe (Sánchez) comentando por ahí, los demás mirándolo en su casa, creo que fueron parte de todo esto. Y bueno, es tu vida. Mi vida adulta, practicamente entera. Está bien, con algún que otro año sin jugar, pero con un montón de anécdotas, de historias, que no se van a olvidar por más que me retire. Y si me junto con Gaby Fernández, como pasó hace un mes, salen historias y nos cagamos de risa y recordamos… y va a pasar lo mismo con Luifa, con Pala (Paladino), Pepe,  el Puma (Montecchia) o quien toque… Vivimos cosas muy impactantes y yo, por lo menos, estoy muy orgulloso de haber sido parte de todo esto y durante tanto tiempo.

Tenía bastante digerido el tema. El próximo mundial está a tres años y voy a tener 42. Lo mismo dije después de Londres, jaja, pero ahora es definitivamente otra cosa. Todos saben que los Juegos para mí son especiales y quería vivirlos de nuevo y si llegaba en condiciones físicas y mentales de poder seguir disfrutando de este deporte, lo iba a hacer. Lo pude hacer, fue como un regalito, un gustito que me pude dar de vivir esto nuevamente a esta  edad así que estoy feliz de estar acá, de haber podido jugarlo entero, sano… que por momentos, la verdad que estaba preocupado. En Las Vegas, si me agarraban en los primeros tres o cuatro días, no sabía qué iba a pasar, porque no podía entrenar, porque me sentía fuera de forma, porque me dolía la pierna. Si ahora miro un mes hacia atrás, estoy muy contento por cómo se dieron las cosas.