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Quizás la conocen. La película es de 1972 y se llama Aguirre, la ira de dios. Pero por lo que cuenta su director, el alemán Werner Herzog, podría haberse llamado como esta nota.

“Escribí la mayor parte del guión en un ómnibus, yendo a Viena con el equipo de fútbol para el que jugaba. El viaje duró varias horas y todos estaban borrachos porque llevábamos varios barriles de cerveza para obsequiárselos a nuestros oponentes, pero los muchachos del equipo se bebieron la mitad antes de llegar a destino”, reveló el cineasta en el libro Herzog por Herzog.

El film, apenas el tercer largometraje de su extensa filmografía, es ya una pequeña obra de culto, que solo costo 370 mil dólares. Aguirre marcó el comienzo de su matrimonio con dos grandes fuerzas de la naturaleza: el actor Klaus Kinski y el amazonas peruano. Y empezó a alimentar esa imagen de genio loco que tiene Herzog por convencer a 450 personas, incluyendo a 270 nativos, de rodar una película sobre la conquista española de América en las extremas condiciones de la selva sudamericana. En realidad, venimos a enterarnos, sus locuras con esta película habían comenzado en Bavaria, con la redacción el guión.

“Yo iba en mi asiento con la máquina de escribir sobre las rodillas. Nuestro arquero, que viajaba apoyado sobre el respaldo de mi asiento, estaba tan borracho que vomitó sobre la máquina de escribir. Algunas páginas quedaron irrecuperables y tuve que tirarlas por la ventana. Había algunas escenas interesantes ahí, pero se perdieron. Después, entre un partido y otro, escribí como loco durante tres días seguidos y terminé el guión”, explicó.

No encontramos datos sobre el resultado de la expedición futbolista de Herzog y sus amigos desde Múnich hasta Austria. En ese momento, tenía 29 años. Desde mucho tiempo antes y durante mucho tiempo después siguió corriendo una pelota con la seis de Beckenbauer en la espalda. Acá lo pueden en acción. En otro ocasión, el director agregó que se las arregló para escribir ese guión en ese micro, mientras sus compañeros cantaban “canciones obscenas”, usando casi exclusivamente la mano izquierda mientras que con la derecha intentaba atajar a ese arquero borracho que, al final, igual le vomitó parte de su obra.

De la expedición cinematográfica hay muchas más referencias. Hay libros, documentales, mitos y leyendas. Y, por supuesto, una preciosa película que acá les dejamos para que disfruten.