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¿Qué hacen los relatores, los comentaristas y hasta los periodistas de campo de juego promocionando la programación de los canales en donde les toca hacer su trabajo?

Si en las temporadas anteriores, durante los partidos, había que soportar la “venta” de 678 o los sábados la de TVR, a partir de este año tenemos que aguantar que nos cuenten el cuento de que lo mejor que nos puede pasar después de ver fútbol es seguir con Mirtha y su mesaza (¡me-sa-za!), no perderse los revolucionarios informes de Lanata o el patético invitado de turno de Susana Giménez.

Muy lindo y muy lógico sería esto si el canal que tiene los derechos del fútbol quiere vender sus otros productos con un zócalo o con un locutor. Pero… los relatores están para relatar y los comentaristas para comentar. El fútbol, sí.

En fin, nada grave. Quizás es sólo una excusa para compartir a un comediante diferente, no demasiado popular porque dice lo que no todos quieren oír. Se llamaba Bill Hicks y nos dejó hace ya mucho, cuando tenía 32 años.

Al que le interese, en youtube podrá encontrar un puñado de sus actuaciones subtituladas. También hay una película sobre su vida. Se llama American: The Bill Hicks Story. ¡Y está muy buena!

El video que elegimos esta vez nos representa porque empieza con una frase que deberían enseñar en las escuelas: “Yo no creo en todo lo que escucho sólo porque lo escucho en televisión”. Tal vez por eso nosotros no creemos en esas promociones. Y a veces da la sensación de que ni ellos mismos creen en ellas. A partir del minuto 2.30, el gran Bill opina sobre los artistas que se dedican a vender productos… Pasen, vean, disfruten y saquen sus propias conclusiones.