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“…De pronto se me ocurrió preguntarle a un taxista si sabía una cosa.

-¡Oiga!- le dije. -Esos patos del lago que hay cerca del Central Park South…Sabe qué lago le digo, ¿verdad? ¿Sabe usted por casualidad adónde van cuando el agua se hiela? ¿Tiene usted alguna idea de dónde se meten?

Sabía perfectamente que cabía una posibilidad entre un millón. Se volvió y me miró cómo si yo estuviera completamente loco.

-¿Qué se ha propuesto, amigo? –me dijo- ¿Tomarme un poco el pelo?

-No, solo quería saberlo, de verdad…”

(de El cazador oculto. ­­J.D. Salinger )

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La sección deportiva del diario La Nación reproduce y comparte una insólita publicación del diario catalán Mundo Deportivo donde, con la turbación propia de un adolescente que se asoma a un cuestionamiento existencial, se especula sobre la razón por la cual Messi, en el partido frente a Sevilla, jugó con una mano vendada.

El artículo de La Nación, aunque breve, alcanza a reflejar hasta qué punto las distancias entre el rigor periodístico y el oscuro abismo se han acortado. Reproducimos su parte más saliente:

“…¿Qué le pasó al crack? Si bien no hubo un parte médico oficial, el diario catalán Mundo Deportivo asegura que Messi sufrió un golpe en la concentración de la selección argentina durante la doble fecha de eliminatorias. Sin embargo, según se puede ver en las fotos de la llegada del plantel argentino al estadio en La Paz, la Pulga no tenía vendada su mano. ¿El golpe habrá sido ese mismo día? Pero tampoco llevaba el vendaje en el entrenamiento del lunes pasado, previo al partido de ayer ¿Lo habrá sufrido en Barcelona? ¿O sólo se vendará para los partidos?…”

Hubo un tiempo en el que desde el periodismo, al menos se intentaba ofrecer argumentos y respuestas a las grandes cuestiones. O simplemente entretener con algo de inteligencia. Bueno, ya no.