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Wayne Rooney agarró una pelota suelta en tres cuartos de cancha, la rodeó con el cuerpo y se quedó de frente al arco con la bola en la punta del botín derecho. El latigazo que vino después, cuando llegó hasta la medialuna del área de Arsenal, terminó con la pelota en el ángulo derecho, con una volada estéril de Peter Cech y una sonora emoción colectiva en Goodison Park. Una emoción presente, por el gol y la victoria parcial, pero sobre todo una emoción basada en el pasado. Un hermoso déjà vu.

Hace 15 años, el 19 de octubre de 2002, Wayne Rooney se presentó como el goleador que es, con un eterno golazo, también ante Arsenal. Ese fue su primer tanto con la camiseta de Everton y es, para muchos de su fanáticos, el mejor de todos.

Esa vez, Rooney bajó con maestría un pase largo en posición de wing izquierdo y encaró, con la cabeza en alto y más pelo que ahora pero tampoco tanto, con pelota dominada en diagonal hacia el arco. Mientras la defensa de Arsenal retrocedía, igual que este domingo 22 de octubre, Wayne sacó un violento disparo que se clavó en el ángulo derecho del arco de los gunners, esa vez defendido por David Seaman.

Aquella vez, cinco días más tarde, Rooney celebró sus 17 años como futbolsita profesional y como goleador. Esta vez, un par de días después, Rooney festejó su cumpleaños 32 como la certeza de que su relación de amor con Everton, y con el gol, será eterna.