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Vamos a ubicarnos en el tiempo. Era 2011 y nosotros jugábamos el Clausura y la Libertadores. Nos tocó jugar contra Colón, en Santa Fe, un domingo. Veníamos de jugar el miércoles entre semana y el técnico, Ricardo Gareca, decidió poner solamente cinco titulares en el partido por el campeonato. Los otros íbamos a tener descanso porque el miércoles siguiente teníamos que jugar de nuevo por la Copa. Yo era uno de los cinco que estaba en el banco.

Arranca el partido en Santa Fe. Colón con las piernas frescas. Termina el primer tiempo 0-0, bastante parejo. En el segundo tiempo empezamos la entrada en calor, a un costadito, como todos los equipos. A los 20 minutos: gol de Colón.

descarga (1)Yo estaba haciendo la entrada en calor, tranquilito, al trote. Cuando veo el gol, sigo al trotecito pero un poco más rápido y para el lado del banco. Imaginate. A todo esto –contado por mis compañeros- el profe empieza a mirarme y a llamarme. “¡Burro, Burro!”. No entendía nada, les preguntaba a los otros suplentes: “¿A dónde va el Burro? ¡Si no lo llamó!”.

Yo no le di bola, seguí para el lado del banco, me paré al lado de Gareca y le dije: “Tigre, ¿por quién entro?”.

Lo mejor de todo es que en vez de mandarme a correr de nuevo, el Tigre me miró, me agarró del hombro y me dijo: “Vas a entrar por tal”, y empezó a darme indicaciones. Un fenómeno. Fue un autocambio.

Entré y empatamos el partido sobre la hora.


*La anécdota fue extraída del programa “El club de la comedia”, de TNT Sports.